En el marco de la apertura del calendario 2026 de las exposiciones rurales de Entre Ríos, la ciudad de Villaguay fue el escenario donde el gobierno provincial intentó defender su gestión frente a las crecientes críticas del sector productivo. En representación del gobernador Rogelio Frigerio, el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, encabezó la inauguración oficial buscando maquillar la falta de soluciones de fondo con un repaso de promesas y anuncios financieros.
Durante su alocución, el funcionario intentó justificar la grave crisis de la red vial rural —una de las principales demandas sin resolver que paraliza a la producción y margina a los pobladores del interior— atribuyendo el colapso al «abandono de las últimas décadas». Pese a que la red de caminos de la provincia continúa destruida tras años de promesas, el ministro ponderó una supuesta inversión en maquinaria por 12.000 millones de pesos y la gestión de créditos internacionales por 320 millones de dólares para infraestructura vial, promesas que los productores miran con escepticismo dado que el deterioro cotidiano sigue impidiendo sacar la cosecha o transitar con normalidad.
En el plano impositivo, el discurso oficial buscó presentar la actualización del Inmobiliario Rural como una «reducción» respecto a la inflación, en un intento de atenuar el descontento de las entidades agropecuarias que vienen denunciando la asfixia fiscal sobre las economías regionales. Asimismo, ante la amenaza latente de la creciente de los ríos que pone en riesgo a más de 450.000 cabezas de ganado en zonas de islas, el ministro se limitó a anunciar la vigencia de protocolos operativos junto a fuerzas de seguridad y organismos sanitarios.
Por otro lado, la gestión provincial volvió a apostar por los anuncios de financiamiento al remarcar la implementación del Seguro Multirriesgo Agropecuario enfocado en el maíz —que subsidiará parte de la póliza junto al Iapser— y la colocación de créditos del CFI a través del Fogaer. Sin embargo, la brecha entre los discursos oficiales en los palcos rurales y la dura realidad que enfrentan a diario los productores agropecuarios en los caminos, campos y centros concentradores de la provincia deja en evidencia las severas inconsistencias de un modelo que apela al endeudamiento y al marketing institucional mientras las demandas estructurales continúan insatisfechas.



