Franco Colapinto golpeó el muro y Checo Pérez sufrió un incendio en Mónaco: los dos incidentes de la segunda práctica

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La segunda práctica libre del Gran Premio de Mónaco dejó dos sobresaltos que alteraron el desarrollo de la sesión. Franco Colapinto protagonizó un roce contra las defensas tras una bloqueada y necesitó reparaciones en su Alpine, mientras que Sergio “Checo” Pérez provocó una bandera roja a cinco minutos del cierre cuando una falla en su Cadillac derivó en un principio de incendio. En una jornada dominada por Ferrari, ambos episodios se llevaron buena parte de la atención en las calles de Montecarlo.

La actividad del viernes volvió a demostrar por qué Mónaco es uno de los escenarios más exigentes del calendario. Con muros a centímetros de la pista y sin margen para corregir errores, cualquier imprecisión suele traducirse en daños o interrupciones. Colapinto y Pérez lo comprobaron durante una sesión que tuvo momentos de tensión.

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El primero en sufrir complicaciones fue el piloto argentino. Cuando buscaba mejorar sus registros en la segunda práctica, bloqueó los neumáticos en una frenada y terminó tocando el muro con la rueda delantera izquierda. El impacto no fue de gran magnitud, pero alcanzó para generar preocupación inmediata en Alpine por un posible daño en la suspensión.

Tras el incidente, Colapinto regresó lentamente a los boxes para que los mecánicos inspeccionaran el monoplaza. El equipo detectó daños en el alerón delantero y efectuó el reemplazo de la pieza. Luego de los trabajos, el bonaerense volvió a la pista y completó la sesión sin mayores inconvenientes.

Colapinto le bajó dramatismo al incidente apenas terminó la actividad y apeló a su habitual sentido del humor para describir lo ocurrido. “Un poco más que un besito, le di un abrazo, pero no se rompió nada. Por lo menos a la pared aprendí a pegarle, en Canadá y acá…”, ironizó el argentino. Más allá de la broma, el golpe no generó daños de consideración y el equipo pudo devolver el auto a la pista tras reemplazar el alerón delantero.

El toque de Colapinto

La maniobra le impidió aprovechar buena parte del entrenamiento en un circuito donde cada vuelta resulta fundamental para ganar confianza. Aun así, el argentino consiguió seguir acumulando kilómetros y terminó en el 15° puesto, exactamente la misma ubicación que había ocupado en la práctica inicial de la jornada.

Más tarde llegó el episodio que obligó a detener la actividad. A falta de pocos minutos para la bandera a cuadros, Pérez redujo la velocidad y estacionó su Cadillac en una zona de escape. Desde la rueda delantera derecha comenzó a salir humo y, segundos después, aparecieron llamas en la parte frontal del vehículo.

Las imágenes mostraron a los auxiliares actuando de inmediato para controlar la situación, con Checo pidiendo que venga con la mano, mientras dirección de carrera ordenaba la bandera roja. El incidente recordó los problemas que Cadillac había sufrido semanas atrás en Canadá, cuando una avería similar también había afectado el sector delantero derecho del auto del mexicano.

Las llamas de Checo Pérez en su auto

Pérez se encontraba dentro de los diez mejores tiempos de la práctica cuando apareció la falla. Según las primeras informaciones, el inconveniente habría estado vinculado al sistema de frenos de la rueda delantera derecha. Sin embargo, el equipo evitó realizar diagnósticos apresurados.

A través de una breve comunicación, la escudería señaló que el piloto “se detuvo en la curva 4” y que analizaría las causas de la avería una vez recuperado el monoplaza. La investigación técnica será clave para determinar si el problema puede repetirse durante el resto del fin de semana.

Más allá de esos incidentes, la segunda práctica dejó señales alentadoras para Ferrari. Lewis Hamilton encabezó la tabla de tiempos con una vuelta de 1m13s026 y superó por apenas 111 milésimas a Charles Leclerc, que había dominado el primer entrenamiento. Max Verstappen y George Russell completaron los puestos de vanguardia.

Para Colapinto, la jornada terminó con una mezcla de alivio y trabajo pendiente. El roce no tuvo consecuencias mayores y el Alpine pudo regresar a pista, pero el argentino buscará una evolución más marcada este sábado, cuando la tercera práctica y la clasificación definan buena parte de las aspiraciones para una carrera en la que adelantar suele ser una misión casi imposible. La FP2 dejó una muestra clara: en Montecarlo, un pequeño error o una falla mecánica pueden cambiarlo todo en cuestión de segundos.


Fuente: La Nación

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